sábado, 7 de junio de 2014

Vivir el perdon

Libro muy interesante Vivir el perdón, web www.vivirelperdon.com


Elijo paz ahora
Suelto toda la historia
audioMp3
Todo
el conflicto está en mi mente 


Responsabilidad mental 
Me libero de toda expectativa sobre ti.
No espero nada de ti. Te libero y me libero.
No quiero que me trates de ningún modo, no quiero que me hables de ninguna forma. Sé tú mismo.
No deseo que cambies.
No espero que digas nada, ni que pienses nada, ni que sientas nada.
Renuncio a toda exigencia sobre ti.
No necesito nada de ti, pues te acepto tal cual eres.

Lo he visto y me libero
Liberarme del programa


El ataque no tiene sentido
Renuncio al sufrimiento


Si es sufrimiento, es culpa Si es culpa, es falso
Corregir la percepción 


He visto el programa dentro de mí. Regreso aquí y ahora.
Elijo paz y sonrío en mi inocencia. Lo he visto y me libero.
Yo no soy eso.

Esto que veo no puede ser
de otra manera.
Pero mi percepción puede cambiar, pues está en mi mente.
Elijo cambiar mi percepción.

Permanezco atento a
mis pensamientos de conflicto. Y, si los veo aparecer, celebro darme cuenta.
Lo he visto y me libero.
Me libero del programa.



Siento enfado, me han ofendido, estoy dolido.
Estoy preocupado,
tengo miedo, desconfío.
Me siento mal conmigo mismo, siento culpa, me siento erróneo. Ante esta situación, sea la que sea, ¿qué elijo?:
¿paz o conflicto?

Respiro y me digo internamente: «Elijo paz ahora».
Dejo a un lado todo el asunto, todo el entramado
de pensamiento de dolor, suelto toda la historia
y me repito lentamente: «Elijo paz».
Y espero a sentirla, respirando y repitiendo muy lentamente: «Elijo paz».
Siento el efecto de mi elección. Agradezco reconocer esta libertad interna y poder ejercerla. 


Siento una emoción.
Ya no tengo que preguntarme su causa. Si me siento mal, es que percibo incorrectamente.
Es una proyección desde la culpa inconsciente.

Si es sufrimiento, es culpa. Si es culpa, es falso.
Es un programa.
Lo he visto y me libero.

Siento rabia, dolor, temor o culpa; si es tenso, es culpa.
Si es culpa, es falso. Elijo paz ahora.


El ataque no tiene sentido.
La culpa no sirve para aprender.
El sufrimiento no es necesario para crecer. El miedo no nos mantiene preparados.

Yo soy comprensión,
me niego a jugar con la locura. Renuncio al sufrimiento, mi máximo objetivo es la paz. El ataque no tiene sentido.

Yo soy comprensión,
en la luz es evidente.
Basta de locura y sufrimiento. Renuncio a volver a hacerme daño.

No necesito sufrir, no necesito culpar, no necesito temer.
El ataque no tiene sentido. 


Yo siento
Aceptar el sentir


Soltar expectativas
Me libero y te libero


No puede hacer nada distinto
de lo que hace
Veo inocente la inconsciencia


Todo
el conflicto está en mi mente 

Responsabilidad mental 


Entra en relajación, respira suavemente y, después, imagina que estás delante de la otra persona.
Visualízalo tranquilo, mirándote y escuchando atentamente lo que le tienes que decir.
Ahora, di en voz alta −de un modo suave pero decidido− cada una de las siguientes frases
como si te dirigieras directamente a él o ella. Después de cada frase, inspira profundamente y siente. Deja mucho espacio entre una y otra.

Me libero de toda expectativa sobre ti.
No espero nada de ti. Te libero y me libero.
No quiero que me trates de ningún modo, no quiero que me hables de ninguna forma. Sé tú mismo.
No deseo que cambies.
No espero que digas nada, ni que pienses nada, ni que sientas nada.
Renuncio a toda exigencia sobre ti.
No necesito nada de ti, pues te acepto tal cual eres.

Repítelas de nuevo todas, lentamente, dejando suficiente espacio como para sentir entre cada una de las frases. Quédate unos minutos en silencio acompañando a tu sentir.
La causa de lo que siento
está en mi subconsciente.
Si me siento mal, es porque percibo mal.

Renuncio al victimismo. Abandono la proyección.
Ahora tomo el poder.
Soy responsable de lo que siento; porque la causa de lo que siento está en mí. Todo el conflicto está en mi mente.

Renuncio a culpar a nadie por lo que siento. Atacar mentalmente no tiene sentido.
El ataque no es mi naturaleza. Renuncio al ataque,
pues solo me hace sufrir.

No hay causas fuera de mí. Nadie me ha hecho nada. Todo el conflicto está en mi mente.
Todo sufrimiento es culpa,
y la culpa es falsa. Perdonaré esto para, así,
verlo de otra manera.
En silencio recuerdo: «Soy inocente». Elijo paz ahora.



Sensibilízate a cualquier emoción
en el mismo momento de sentirla.
Hazte presente en ella,
haz que la luz de tu conciencia ilumine tu sentir. Detente a honrar tu sentir, cualquiera que sea. Siente tu tristeza, hónrala.
Siente tu miedo, siente tu ansiedad, siente tu dolor. Todo ello está llamando tu atención.

Abandona todo pensamiento y enfoca tu conciencia en el interior.
Deja de dar nombre a tus sentimientos.
Di simplemente: «Yo siento», y respira. Hazlo sin pensar,
entrega toda tu conciencia a esta experiencia.

Di: «Yo siento», y entrégate a sentir
en tu cuerpo todo lo que hay.
Deja que se extienda.
El sentir es vida pura aprisionada por ideas, el sentir es tu hijo al que atiendes en silencio. Respira y enfócate en tu interior
todo el tiempo que tu sentir te pida. Abrázalo y permite plenamente que suceda. Si, ocasionalmente, surge llanto, déjalo fluir sin interferencias.

Hazlo en cualquier momento en el que puedas sentir, date cuenta con total presencia de esa energía. Quédate ahí mientras respiras y
no permitas que tu mente elabore historias. Ahora no es el momento de pensar
cómo pasó o porqué:
acepta tu sentir y acepta el sentir del otro.
Di simplemente: «Yo siento», respira profundamente y deja que se extienda el sentir.

No intentaré cambiar su mente mediante el ataque.
En este momento, no puede hacer nada distinto de lo que hace.
Ve lo que ve. Siente lo que siente. Es consciente de lo que es consciente. Es inocente de su inconsciencia. Un programa la rige,
hasta que ella decida mirar mas allá. Ahora lo decido yo.

Ella no es eso.
Renuncio a culparla por lo que siento. Lo he visto. Es un programa. Renuncio a mi ataque mental. Ella es lo mismo que yo,
amor y comprensión,
y no lo que veo.

Renuncio a la inconsciencia.
No intentaré cambiar a mi semejante mediante el ataque.
En este momento, no puede hacer nada distinto de lo que hace. Elijo perdonar.
Elijo paz.


No sé
Humildad


El perdón cotidiano de la proyección: 3-1
Reconozco el espejismo


Todo está en mi mente
Nadie me hace nada


La decisión de perdonar
Elijo ver amor



En cuanto percibas que estás atacando, juzgando o rechazando a alguien, toma conciencia del juicio que hay en tu mente: «X es...» o «X me hace...».
Observa el juicio afuera (tercera persona: él) y, después, pásalo de tercera a primera persona.
Permanece atento a tu interior para descubrir, intuitivamente, un aspecto similar de culpa que hay en tu mente, sobre tu propio personaje, aunque lo sientas con otra forma, tiempo o grado.
Toma conciencia del juicio similar que, inconscientemente, haces sobre tu propio personaje (primera persona: yo).
No permitas que este ejercicio se convierta en una investigación o un juicio sobre ti mismo. En cualquier momento en que encuentres al investigador haciéndote creer que realmente eres culpable, aplica el «no sé». Presta atención para detectar si te sorprendes haciendo planes para portarte de una manera distinta.
Lo que importa es que has descubierto el aspecto de culpa, no el aspecto en sí. Pues si es culpa, es falso.

Abandona las estrategias de corrección de tu personaje. Este es un ejercicio de conciencia. Si te enredas en el intento de programar un comportamiento correcto, es muy probable que la culpa te atrape.
Céntrate en tomar conciencia.

Siempre, cierra el ejercicio en silencio, aplicando el enfoque «Lo he visto y me libero».
Relájate, respira y dedica un momento a sentir el silencio. Luego, di muy lentamente las frases siguientes, dejando tiempo después de cada una de ellas para respirar profundamente y sentir.
Elijo ver a X absolutamente limpio de toda mancha.
Puede ser que ahora mismo no lo sienta así, pero, sin duda, quiero sentir a X totalmente inocente.
Elijo verlo absolutamente inocente.
Deseo sentir a X completamente inofensivo, como si no fuera ninguna amenaza para nadie.
Es mi voluntad percibirlo sin ningún temor. Elijo sentir a X desde una total paz y aceptación. Quiero verlo con los ojos del amor. Deseo ver la comprensión en X.
Es mi voluntad ser aceptación.

Finalmente, respira y pon toda tu conciencia en el sentir.
No importa que en ese momento no puedas ver así a esa persona.
Sé consciente de tu profundo deseo de que así sea.


Cuando estás absorto en dudas, en anticipaciones, en juegos, y sobre todo en mitad de un conflicto, entrénate en este ejercicio limpiador. Simplemente, di no sé, respira y
suelta toda la importancia de las ilusiones mentales.

No sabemos, nunca hemos sabido, ni nunca sabremos si nos basamos en la mente programada.
Tu personaje vive de pensamientos heredados
de otros que no sabían,
la cultura se fundamenta en suposiciones.

No supongas, di firmemente: no sé.
No adivines, di sencillamente: no sé.
No dudes.
Libérate de la confusión reconociendo que no sabes. No fabriques historias y culebrones,
di no sé y vuelve al ahora,
el único momento que comparte tu realidad.
¡No tienes porqué saber! ¡No tienes porqué comprender!

Usa el pensamiento de las formas solo para las formas, operaciones prácticas y materiales,
para los trámites de lo cotidiano.
No le permitas decidir en tu comprensión profunda de la vida ni en las relaciones humanas.
Libérate de las ilusiones de tu aparente conocimiento. Deja espacio para que aflore la auténtica inteligencia. Di no sé y ábrete a saber de verdad.
Únete a la vida en sus decisiones, se una con ella. Cuando la verdadera inteligencia te visite,
no tendrás duda y sabrás.

Contemplo la proyección: en todo momento,
el conflicto que aparece brota desde mi interior.

Las personas me representan, las relaciones me mueven, el sentir me experimenta: todo está en mi mente.
Abandono la proyección, dejo la lucha de las sombras, renuncio al juicio de las formas. Regreso al mundo de las causas.
En mi subconsciente está el conflicto. Solo una idea lo encierra y yo tengo la llave. El conflicto está en mi mente
y el poder también.
Todo está en mi mente.


Elijo cambiar mi percepción
Pido ayuda


Acepto la sanación
Elijo amanecer


No pudo ser de otra manera
Renuncio al control


Lo dejo en manos de la Paz
Soltar


Tensión, ansiedad
culpa, juicio
miedo, preocupación
incluso prisa o necesidad...
Mi niño me avisa,
estoy derrochando mi atención en lo falso.

Una gran piedra, aparentemente sólida y real está frente a mí,
porque la sujeto firmemente con mis manos:
mi atención la sostiene.
Creí que en el sufrimiento estaba mi salvación.

Ahora miro a mi interior y nace la luz en mí. Acepto la sanación. Elijo amanecer.
Recibo a la luz en mi interior con gratitud. Solo mis propias creencias
me estaban afectando.
Ahora siento la liberación.
Te lo doy todo ahora.
Acepto la sanación.

Ante cualquier perturbación, recuerdo la verdad y lo dejo en manos de la paz.
Lo dejo en manos de la paz. Y lo suelto.
En silencio disfruto de la verdad.
Me hago a un lado y soy uno con lo que la vida quiere. Ante una situación que temo enfrentar, le hablo al Ser:

No sé qué es lo que tengo que hacer ni qué tengo que decir.
No sé qué es mejor ni peor. Suelto el control y me hago a un lado, pues solo soy un instrumento tuyo. Lo dejo en manos de la paz.

Elijo la paz y su desapego, el sosiego de la verdad.
Te dejo pasar. Siento el espacio que se abre dentro de mí. Comparto mi rumbo con la paz.
Descanso en el Ser.

Elijo conscientemente la paz en este proceso.
Si siento rabia o decepción, lo dejo en manos de la paz. Si siento pesar, pérdida o soledad,
lo dejo en manos de la paz.
Si siento preocupación o desconfianza,
lo dejo en manos de la paz.
Si siento dolor, lo dejo en manos de la paz.
Si tengo dudas o confusión, lo dejo en manos de la paz.
Dejo que por mí fluya el Espíritu. Abro espacio para la gracia en mi vida. No tengo por qué ir solo en este viaje. Lo dejo en manos de la paz.


Siento la emoción,
el conflicto está en mi mente. No estoy en paz,
mi percepción es incorrecta.

Pido ayuda,
elijo cambiar mi percepción. Estoy decidido a ver de otra manera.

Te lo doy todo ahora,
pues no sé nada.
Te entrego mi mente. Deseo ver belleza, decido ser feliz.
Elijo paz,
quiero ver con los ojos del amor.

Pido ayuda,
elijo cambiar mi percepción, estoy decidido a ver de otra manera.

Nunca he controlado nada. Nunca controlo nada. Nunca controlaré nada. Renuncio al control.
Es una ilusión.

Confío en la vida.
Todo pasó como pasó.Y ya pasó.
Lo demás es fantasía, forcejeo y resistencia.

Me libero de la culpa.
Me libero de la resistencia. Me libero del miedo.
Me libero del control. Renuncio a la creencia en el caos.

La libertad es interior,
reside en lo profundo de mi mente, en el mundo de las causas.
En el mundo de los efectos,
la libertad de los cuerpos es pura ilusión.

Me libero del control.
No pudo ser de otra manera.
No puede ser de otra manera.
No podrá ser de otra manera, sino como es.


Perdón impersonal
Elijo ver belleza


La mirada del amor
Te veo


Los cinco pasos
Proceso meditativo de perdón


Siéntate, relaja todo el cuerpo y comienza con este proceso ante cualquier circunstancia
de conflicto o pérdida de paz.

Yo siento: acepto mi sentir.
Todo el conflicto está en mi mente: abandono la proyección y reconozco que el conflicto se debe a una interpretación en mi mente, una percepción incorrecta.
No sé: desmonto todos los juicios programados −uno a uno− sobre la persona o la situación a perdonar, diciendo «no sé» a cada uno de ellos,
según aparecen en mi mente.

Elijo cambiar mi percepción: deseo ver belleza, deseo ser feliz. Elijo la paz, elijo ver con los ojos del amor. Pido ayuda, elijo cambiar mi percepción, estoy decidido a ver de otra manera. Entrego mi mente.
Me dejo en manos del Ser.

Acepto la sanación: acepto lo que es. Entro en sintonía con la aceptación de mi experiencia de vida tal y como es, o del suceso conflictivo tal como pasó.
Cierra el ejercicio meditativo sintonizando con el agradecimiento. Di lentamente «gracias» varias veces, permitiéndote sentir.


En cualquier momento, tómate unos pocos minutos para practicar el perdón con personas desconocidas. Contémplalas y observa tu interior.
Utiliza tu guía emocional para comprobar si surgen señales de juicio, pequeñas emociones, micropensamientos de clasificación, asociaciones con el pasado, fugaces señales de rechazo o condena en tu mente hacia las personas, ya sea por su apariencia, aspecto, gesto, movimiento, actitud, etcétera. ¿Sientes una sutil tensión interna en esta percepción formal? Toma conciencia de este estado mental.

Entonces, cierra los ojos un instante y di para tus adentros: «Elijo ver belleza. Elijo ver amor».
Respira, siente tu decisión y repítela:
«Elijo ver belleza. Elijo ver amor».

Cuando estés preparado, abre los ojos y, ahora, permítete ver en cada rostro más allá de su apariencia externa, para sentir su esencia.
Represéntala como una luz. Visualízala en su corazón, en su rostro o rodeándolo, si lo prefieres. Reconoce, interiormente, que cada persona tiene una naturaleza pacífica, amorosa y sabia.
Ahora, repite lenta y silenciosamente, dejando espacio entre cada frase para sentir: «Te veo, te reconozco como lo que eres. Eres amor. Honro tu presencia.
Yo soy tú, tú eres yo. Somos lo mismo».

Puedes terminar, una vez que has llegado a este estado, diciendo interiormente a cada rostro un suave:
«Te amo. Gracias».

Abandona todo pensamiento operativo por un momento y, mirando o visualizando a otra persona, di interiormente estas frases con lentitud, sintiendo profundamente el espacio de la conciencia entre ellas:
«Eres conciencia. Soy conciencia. Somos lo mismo.
Te veo».

Respira y siente. Permite que cambie tu estado de conciencia poco a poco.
«Eres amor. Soy amor. Somos amor.
Te amo».

Finalmente, cierra este ejercicio con las siguientes frases:
«Solo siento agradecimiento por ti.
Te dejo ser, pues eres amor. Gracias».



jueves, 29 de mayo de 2014

Ética y lealtad

Desde tiempos inmemoriales, la convivencia humana  ha elaborado principios. Los principios  son valores esenciales intangibles y constantes.  Principios como  la fidelidad y la lealtad han regulado conductas, deberes, saberes y destinos humanos.  En la guerra y en la paz, un acto condenable es la traición. 

El Che Guevara magnánimo y generoso en el combate  “hay que ser duros pero nunca perder la ternura”  no dejaba pasar un acto de traición y en el mismo momento, la  traición se pagaba con la vida.

La lealtad  será siempre la  recuperación de  lo originario, de lo autentico. Ser leal  será entonces   un retorno a la verdad sentida y buscada. ¿Pero que es la verdad?  Digámoslo, simple: lo autentico, lo contrario a la mentira, por ejemplo;  verdad  es un eterno encuentro con la libertad y la justicia (una categoría universal). Mentira es sostener  la  realidad con la ilusión de la palabra o con la tergiversación perceptiva de lo real  desde lo falso. La genealogía de la traición esta adscrita a la genealogía de una  moral regresiva (dejar de creer por conveniencia o dejar de creer y decir que se cree porque conviene).

Los traidores son seres viscosos que para no suicidarse justifican y precian sus actos.

Toda mentira es siempre un "autoengaño" que disocia a la persona en sí misma.La mentira, además, atenta contra el significado propio de la palabra de ser signo manifiesto del pensamiento interior. La mentira, finalmente, traiciona la confianza y la promesa que toda palabra-signo significa para el otro, con efectos socialmente destructores. Toda comunidad y sociedad procede del encuentro libre de personas que se comunican, abriéndose mutuamente en la verdad del propio pensamiento. La palabra, pronunciada o expresada de cualquier manera, es un acto de mutua confianza, instauradora de relaciones humanas. Comunicar es dar fe a la palabra. Toda mentira atenta contra este crédito de la palabra. Viola la promesa que toda palabra significa para el destinatario, lo induce a error, desviándolo para placer propio e hiriéndole en su dignidad de persona. Toda mentira es un abuso de confianza, que aleja a las personas y alienta la ruptura de los vínculos sociales. La mentira engaña al otro, con consecuencias socialmente envilecedoras, contagiosas e involutivas.

La lealtad es una virtud  que se desarrolla en la conciencia y que implica cumplir con un compromiso aun frente a circunstancias cambiantes o adversas. Se trata de una obligación que uno tiene para con el prójimo. Lo contrario de la lealtad es la traición, que supone la violación de un compromiso expreso o tácito. El caso más comúnmente citado es la infidelidad en una relación de pareja: no ser leal a esa persona con la cual se estableció un lazo sentimental es considerado una traición.


La peligrosa decadencia del Imperio

La peligrosa decadencia del Imperio Andrés Piqueras
Público.es

A cien años de la Primer Gran Guerra podemos estar asistiendo al principio del fin de la hegemonía
estadounidense. De los dos pilares en los que todavía se sustenta ésta, el dólar (o el mundo
financiero en general) y el complejo industrial-militar, el primero está en franco desmoronamiento;
lo que previsiblemente minará a su vez al segundo.
La continua creación de dinero sin respaldo (dólares-chatarra) por parte de la Reserva Federal de
EEUU, no es sino una desesperada huida hacia adelante para no reconocer el colapso económico de
la hasta ahora principal potencia mundial.
La sustitución del dólar como moneda de referencia internacional, por alguna moneda
"materializada", referida a los recursos energéticos, está cada vez más próxima. Eso quiere decir
que los países con reservas energéticas adquirirán un creciente peso si logran preservarlas para sí
mismos.
Pero mientras que las potencias geoestratégicas emergentes no buscan provocar abiertamente el
derrumbe del dólar, pues le necesitan al menos mientras no se hayan desacoplado totalmente de
él, EEUU está emprendiendo una ofensiva desesperada para mantener artificialmente el dólar como
moneda refugio e intercambio internacionnal. Uno de sus puntos de anclaje para ello es crear
inseguridad en torno a los recursos energéticos y especialmente el petróleo. Esto es así porque al
pagarse el petróleo en dólares, si hay una crisis petrolera subirá el precio del "oro negro" y con ello
la demanda de dólares, permitiendo la revalorización del papel verde.
El otro punto radica en generar inestabilidad político-militar para hacer ver que sólo la moneda del
más fuerte puede tener alguna seguridad. Por último, pero unido a esto, EEUU trata por todos los
medios (y digo todos) de desbaratar la potencialidad de Eurasia. Eurasia es el Heartland ("la Isla del
Centro del Mundo" en el vaticinio del primer estratega norteamericano, Mackinder), donde está la
gran masa de población, recursos y riqueza.
Algunos de los elementos geoestratégicos más importantes de la intervención del imperio en
declive son:
1. Acoso sistemático a Rusia. No contento con acabar con la URSS, persigue ahora desmembrar
también Rusia, tratando de reducirla a un tamaño insignificante y sobre todo intentando separarla de sus territorios asiáticos y descolgar de ella Siberia, donde se alberga la mayor variedad de
recursos del planeta. Chechenia, Georgia y algunos otros han venido siendo puntos calientes al
respecto. Pero últimamente ha combinado esta política con intervenciones geoestratégicas de
mayor calado, golpeando a Rusia a través de: a) la crisis bancaria de Chipre (allí es donde Rusia
transformaba las cuentas de su energía en monedas de cambio para las compras internacionales);
b) la guerra de Siria (cortando la salida de los oleoductos rusos al Mediterráneo e intentando a la
vez establecer una cabeza de puente para el control de todo Asia Occidental y Central); c) el golpe
de Estado en Ucrania (convierte al que se había pactado como un Estado tampón entre las
potencias europeo-norteamericanas y Rusia en un Estado hostil a este último país, en sus propias
puertas; al tiempo que intentaba privar a Rusia de la estratégica Crimea).
2. Asedio a China a través de una permanente penetración en Asia Occidental y Centro-Asia, la
implantación de un reguero de bases militares en las antiguas repúblicas soviéticas asiáticas, la
desestabilización del flanco más oriental a través de las continuas provocaciones a Corea del Norte,
el bloqueo del mar de Malaca (principal vía de los intercambios chinos) y el intento de
desmembración del territorio chino por el lado del Tíbet, son sólo algunos de los eslabones
estratégicos de aquel asedio.
3. Lucha sin cuartel en África contra la penetración china en este continente, previo desplazamiento
de Francia del mismo, y apropiación de todo lo que es apropiable allí (Libia, Congo, República
Centroafricana, Mali y ahora Nigeria, son algunos de los puntos calientes en un incendio de guerras
provocadas que asolan sin piedad el continente).
Tanto en Asia como en África las intervenciones imperiales dejan atrás sociedades barbarizadas y
en guerra entre sí, regiones enteras en manos de "señores de la guerra", a menudo con un notorio
ascenso de la influencia de Al-Qaeda (que luego justifiquen nuevas intervenciones militares en una
espiral sin fin). También dejan Estados carcelarios, como Egipto, Yemen o Irak, que se vienen a
sumar en ello a Israel.
4. Contra-ataque en su "patio trasero" para anegar los procesos tanto progresistas como
bolivarianos en América Latina (véase especialmente el presente acoso a Venezuela, donde la
superpotencia se juega las posibles mayores reservas petroleras del mundo y un "peligroso"
liderazgo contra-hegemónico). Ya ha tenido éxito en los golpes de Estado de Honduras y Paraguay.
¿Mientras tanto qué le depara a Europa?
Al viejo continente le tiene envuelto en otra dinámica belicista de "Guerra Fría" contra Rusia,
precisamente cuando la vinculación a este país sería la única vía de salida futura inteligente para
Europa desde un elemental sentido común capitalista (allí está la energía, la defensa nuclear,
enormes recursos y mercado potencial que se abre también hacia el resto de Asia, por ejemplo).
Además de otros objetivos ya vistos, a través de la creación de la crisis de Ucrania EEUU logra dar
dos pasos a la vez. Uno: meter el miedo a los europeos de un probable corte de suministros
energéticos por parte de Moscú, llevándoles a refugiarse en el espejismo energético del fracking
estadounidense. Y dos: dar cobertura para que su complejo industrial-militar pueda intentar tirar de
nuevo de la economía.
Al mismo tiempo la superpotencia americana busca la implantación de un macro acuerdo de "libre
comercio" (TTIP) con Europa. Con esto pretende dar una salida a sus productos hacia Europa ante
un mercado interno crecientemente insolvente. Para ello necesita que los europeos desbaraten la
legislación protectora de sus economías y rebajen o eliminen los controles de calidad de las
mercancías y las regulaciones sobre transgénicos y demás prevenciones respecto de la salud
pública. Aún más importante, busca preservar al dólar como moneda de intercambio con Europa y
evitar que ésta forme bloque con los BRICS y muy especialmente con Rusia.
Curiosamente, una vez doblegados los principales líderes europeos bajo tremendas presiones (con
algún sui generis "golpe de Estado" por medio, como el de Renzi), el último reducto de resistencia
ante toda esta tropelía que se lleva a cabo, como es habitual con el mayor secretismo, no son las
poblaciones europeas, que no saben de la misa la media al respecto; ni siquiera las principales
fuerzas sindicales, al parecer ocupadas en no perder legitimidad frente a la Troika. Ese último
reducto parece encarnarlo la clase capitalista alemana. Demasiado consciente de lo que se juega
dando la espalda a la parte rica del continente que llamamos Eurasia.
Al margen de los resultados de las recientes elecciones que en gran medida son ajenas a todo ello,
es extremadamente urgente para los pueblos europeos reaccionar contra las dinámicas de guerra y
nuevo auge del fascismo que cien años después sacuden de nuevo sus tierras.
Andrés Piqueras. Profesor de Sociología Universitat Jaume I de Castellón


martes, 20 de mayo de 2014

“El magnesio no interesa, es demasiado barato”


“El magnesio no interesa, es demasiado barato”




ver el video es increible!!!":
La importancia del magnesio!!!!! en nuestra dieta y como es necesario en un complemento dietético!!!!!
"El Magnesio es demasiado barato, no interesa" Nueva entrevista a Ana Maria Lajusticia
Ver el video es una pasada!!!!!!!
Para todos La 2 - Entrevista : Ana María Lajusticia, Para todos La 2 online,...
RTVE

magnesio interesa de
El reciente libro “El Magnesio en el deporte” analiza la influencia decisiva de este elemento en su prevención, y su papel como diferenciador en las condiciones físicas de los atletas etíopes y keniatas.
Esta química apasionada de la Bioquímica y la Biología Molecular sabe y defiende que el Magnesio es el elemento fundamental del que dependen todos los seres vivos que viven sobre la faz de la tierra.
Ana Mª Lajusticiatiene un nuevo libro, y en él aborda de manera exhaustiva cuál es el papel que desempeña en Magnesio a la hora de evitar la muerte súbita en jóvenes sanos; además de por qué los atletas etíopes y keniatas, en concreto los de unas regiones determinadas, obtienen tan buenos resultados en las competiciones, además de no sufrir muerte súbita. “Viven en unos suelos que son riquísimos en magnesio, y esos suelos son ceniza. Son las que arrastra el Nilo azul, fácilmente meteorizables y aprovechables por los vegetales, y las que hacen que las tierras de las orillas del Nilo sean tan productivas que incluso lleguen a dar tres cosechas al año”.
Los habitantes del Rift se alimentan fundamentalmente de semillas, que son los alimentos más ricos en magnesio, “las semillas de promedio tienen alrededor de 250 mg de magnesio por cada 100gr, y la reina es el cacao, que tiene casi el doble”, explica Ana María.
El magnesio interviene en la relajación muscular, “y eso es algo que nadie explica, todo el mundo habla del potasio, pero nadie habla del magnesio, porque para que el potasio penetre en el músculo interviene el fósforo junto con el magnesio” añade Lajusticia. También interviene en la relajación de las arterias, ya que las arterias tienen dos túnicas musculares, una longitudinal y otra circular. Así lo explica Ana María, “la arteria, como yo digo siempre, tiene que dar de sí y dar de no, para que el pulso de sangre pase bien, porque si no se estrecha y tenemos un problema”.
El magnesio también interviene en la relajación de los músculos del aparato locomotor, y de su deficiencia vienen los calambres y las contracturas. Y además también interviene en la relajación del músculo cardiaco, si al músculo le falta magnesio tiene que relajarse y no puede, por lo que hace un fabricación.