sábado, 16 de julio de 2016

Resolución de conflictos (Rafael Santandreu)

Conflictología

Capítulo 15 de Como ser feliz en Alaska.

Cómo resolver nuestros conflictos?

El método justiciero:
Tendemos a resolver nuestros conflictos buscando justicia, esto es justo o injusto, y siendo justicieros castigando a los que nos hacen daño o cometen una injusticia contra nosotros. De esta forma casi nunca se resuelven los conflictos (sólo en un 20% de los casos) y estos se eternizan por años.

Ej. Pepe:  Ya que me has hecho daño no volveremos a vernos ni hablarnos nunca más.
--Pepa:     Es justo.


El método win-win. Todos ganan.

Buscando una solución intermedia en la que todas las partes ganen, el problema es que no siempre es posible, y que sólo funciona un 40% de las veces.


y por último el método amor incondicional.

PROHIBIDO EXIGIR

El método no win: love es el modelo de la «sugerencia», en contraposición al modelo de la «exigencia», y consiste en:

No terribilizar jamás. No decirnos a nosotros mismos que no podemos soportar que el otro haga cosas deshonestas. ¡Claro que podemos! ¡Necesitamos muy poco para ser felices, y menos aún que todos nos traten bien todo el tiempo!

Practicar la «aceptación incondicional de los demás». Es decir, amar a todo el mundo con sus defectos porque todos somos imperfectos y, al mismo tiempo, maravillosos.
No activar la exigencia de unos y otros en una espiral de superexigencias continuas. Cuando nos exigen, nos entran deseos de exigir al otro en contraposición: «Tú me exiges que sea justo en esto y lo seré el día que tú lo seas en lo otro». En cambio, cuando nos sugieren con amor, nos abrimos al cambio.

Activar la buena pedagogía y el divertido arte de la persuasión.
Resolver los conflictos sin coste emocional y sin emplear la fuerza. Al contrario, es mejor sentir que disfrutamos del proceso, aprendemos y crecemos.
Revisemos un momento el estilo tradicional de resolución de conflictos, que no es el enfoque win-win que describíamos antes. Se trata del enfoque justiciero o «método John Wayne» y consiste básicamente en exigir al otro que se comporte de una forma decente. O cambia de actitud o le obligaremos a hacerlo. Y si no podemos obligarle, tranquilo, que ya nos vengaremos. Y, por último, si la venganza no nos deja satisfechos, le abandonaremos. El motor del enfoque justiciero es nuestro «no-lo-puedo-soportar»; la gasolina es el endiosamiento del concepto de justicia, y el lubricante, el miedo a la renuncia.

Por el contrario, el enfoque de la sugerencia (no win: love) o «método Dalái Lama» consiste en intentar convencer con amor, activando previamente nuestra renuncia. Este enfoque es mentalmente empoderante porque asume que no necesitamos que el otro cambie para ser felices, no necesitamos que nos trate bien o con justicia. Si lo hace, habremos ganado un amigo más justo; si no lo hace, le querremos igual. No hay enfado o decepción.

Fragmento de: Rafael Santandreu. “Ser feliz en Alaska”.






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